Atelier de alta costura — Novias & invitadas

Diez Botones*

*Los que cierran, uno a uno, la espalda de cada pieza que sale de este atelier.

No vestimos cuerpos. Vestimos momentos que no vuelven a ocurrir.

Cada traje nace de una conversación y de un trazo a mano alzada. Sin colecciones, sin tallas, sin prisa. Una sola pieza, para una sola persona, para un solo día.

Boceto original del vestido junto a las alianzas

01

El trazo

Todo empieza en papel. Un gesto de tinta que ya contiene el vestido entero.

Vestido de novia sobre maniquí en el atelier

02

La tela

Seda natural cortada a medida. El boceto empieza a respirar.

Manos abrochando la botonadura del vestido

03

Las manos

Horas de trabajo que no se ven. Solo se sienten al llevarlo.

Detalle de los diez botones en la espalda del vestido

04

El cierre

Diez botones forrados a mano. La firma silenciosa de la casa.

Novia vestida, sonriendo, momentos antes de la ceremonia

05

El momento

El vestido desaparece. Solo queda ella.

10

Ni nueve, ni once. Diez botones cierran la espalda de cada pieza. Un ritual de casa: el último lo abrocha siempre quien más quiere a quien lo lleva.

Espalda del vestido de novia con capa y botonadura

Lo que no se ve también se entrega.

Cada pieza sale del atelier con su ajuar: el boceto original firmado y dedicado, una carta escrita a mano y la ficha de confección — cada medida, cada tejido, cada decisión. El vestido se lleva un día; esto se guarda para siempre.

El ajuar de la casa: boceto original dedicado, carta y arras sobre fondo oscuro
Carta manuscrita del diseñador con lazo negro y las alianzas
Ficha de confección del atelier con la tarjeta de Diez Botones

Un vestido que solo existe una vez

Novia de cuerpo entero con vestido y capa de Diez Botones
Retrato en blanco y negro de la novia
Detalle de las manos de la novia sosteniendo una cala

«No me probé un vestido. Me reconocí en él.»

— C., novia Diez Botones
El diseñador ajusta la capa de la novia al bajar del coche, con la falda en pleno vuelo, a punto de entrar en la iglesia

Cada vestido se entrega en la puerta, de la mano de quien lo trazó.

Boceto en tinta y rojo de un traje de invitada

Entrar en la iglesia y que se gire alguien.

Trajes de invitada concebidos como lo que son: alta costura para un día importante. Color, caída y una sola condición — que no exista otro igual.

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Trabajamos un número limitado de piezas por temporada. La primera cita es una conversación, sin compromiso, en el atelier.

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